Category Archives: Narrativa

Desde ahora te acompañaré a casa

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Lengua de Trapo continua amb els relats curts de Kjell Askildsen. Qui haja llegit les anteriors publicacions d’aquest geni norueg tindrà ben clares les motivacions per continuar amb les lectures de Askildsen. Qui no, trobarà en ell la certesa de la paraula perfecta, els somnis inesperats dels suggerimets i el plaer de les curtes estones cara al llibre.

La fórmula preferida del profesor, Yoko Ogawa

 

 

Vive la literatura japonesa un momento de esplendor. El gusto por lo asiático se ha extendido a sus novelas, que encabezadas por las del rey Midas Haruki Murakami y con una pléyade de escoltas como Banana Yoshimoto, Kenzaburo Oé y otros muchos han conseguido destacarse entre las listas de los más vendidos. De momento su mayor logro ha sido ése, el tiempo dirá si el esplendor nipón ha sido flor de un día o literatura para la posteridad.

 

Entre las novedades que nos llegan, destaca ésta de Yoko Ogawa, convertida en un filón de ventas en el país asiático, que ha disfrutado de la novela en CD, en cómic en incluso en forma de película. La novela, “contada con la belleza sencilla y verdadera de un larguísimo haiku”, como nos dicen en la contraportada, nos cuenta las peripecias de una asistenta que un día llega a la casa de un profesor de matemáticas con un problema mnemotécnico. El buen hacer de la señora y el de su hijo convertirán con el paso de los días al hosco anciano en un ser amable capaz de descubrir la belleza de la amistad. La novela es precisamente eso, un canto al amor, a los amigos, a través en este caso de las matemáticas, que con los consabidos problemas de traducción (Había convertido un craso error, más bien un fatídico error) gustará en estos días de tanto calor.

 

28 = 1 + 2 + 4 + 7 + 14

Crematorio, Rafael Chirbes

 

Matías Bertomeu no aparece vivo en ningún momento de la novela. Ha muerto poco antes de que empiece, revolucionando las vidas de sus allegados y desencadenando en la Marina Alta unos acontecimientos que nos son narrados a cámara lenta, con imágenes pausadas, carentes de acción pero con una profundidad infinita.

 

No es Crematorio una novela trepidante, Rafael Chirbes reinventa una especie de escritura automática cuyo objetivo será el de diseccionar la mente de sus personajes. Una frase nos explica una acción y ya en la segunda el autor nos sumerge en la cabeza de quien la protagoniza para ir desvelándonos hasta los últimos motivos por los cuales esa acción ha tenido lugar.

 

Podría pensarse que Chirbes es aficionado a irse por las ramas, pero poco a poco uno ve la belleza de las hojas que por allí hay, la singularidad que poseen y su importancia, pues sin ellas ese árbol novelístico narrado sin cortapisas no aturdiría al lector del modo que lo hace. La lástima es que Chirbes haga un retrato tan profundo de una sociedad tan demencial, la de la vorágine inmobiliaria, con sus trampas y sus suciedades, la de los ricos estafadores del ladrillo, la de los pseudogourmets nacidos al amparo del dinero negro, la lástima, decimos, es que no podamos dejar de vernos reflejados en Crematorio. Ojalá pudiéramos decir que es el retrato de un tiempo pasado que fue peor.

 

Basura con pretensiones; tipos con casas con bodegas atiborradas de riojas caros y con perreras llenas de perros asesinos.

El teorema de Almodóvar, Antoni Casas Ros

 

Sepa de antemano el lector del blog que quien esto escribe no cree que exista ningún Antoni Casas Ros. Sepa también que quien esto escribe no tiene prueba alguna de que esto sea así, pero intuye que hay otro autor bajo esa mascara, no se cree la versión oficial, sino que hay un autor de prestigio que trata de ofrecer un juego al público que, además del divertimento que conlleva, acarrea también una serie de réditos crematísticos. Sepa finalmente el lector que quien esto escribe intuye que el autor que puede estar detrás de Casas Ros es, precisamente, quien más ha negado serlo.

 

Pero vayamos por partes. Esta pequeña novela que nos cuenta la azarosa vida de su autor llegó vía correo electrónico (nada hay más anónimo) a la editorial francesa Gallimard que la publicó a principios de año. Al poco Seix Barral se hizo con sus derechos para España. El autor nos cuenta como su vida cambió radicalmente tras un grave accidente, en el que falleció su mujer y cualquier atisbo de llevar una vida normal por lo desfigurado que quedó su rostro. Desde entonces, pasa ocultos los días, con apenas los números de compañeros, y las noches a escondidas por las oscuras calles genovesas.

 

El autor nos cuenta las penas que comporta esta clase de vida y lo que le sucede cuando de repente en su monotonía se cruza Pedro Almodóvar, convirtiendo esa rutina casi monacal, en un guión incluso demasiado disparatado para que el mismo Almodóvar lo llevara al cine.

 

Entienda el lector que quien esto escribe tenga la sensación de que tanto azar no es más que el resultado de un estudiadísimo proyecto intelectual por parte del verdadero autor, avalado por el gran bagaje en aquello de hacer dinero que posee la editorial (¿acaso el lector cree en el azar?).

 

Y puestos a especular: ¿cree el lector que si el verdadero autor dijera de Casas Ros que no puede más que envidiarle, que es lo que él hubiera querido ser, que coincide en sus ángulos, en sus autores favoritos e incluso le aconseja pagar el tributo de jamás ser visto, ni dejar pasar tan fantástica oportunidad, a continuación desvelaría el misterio?

 

Haga el lector un pequeño ejercicio. Lea esto y esto pensando que efectivamente el autor de la novela es el mismo que el del artículo. ¿Qué le parece al lector?

 

Nadie me ha visto desde hace quince años. Para tener una vida, hace falta un rostro.

 

 

Una lectora poc corrent, Alan Bennett

 

 

Durant una passejda pels jardins del Palau de Buckinngham, la Reina es troba amb una biblioteca mòbil i un poc per compromís s’ha d’endur un llibre en prèstec, després d’entaular una petita conversa amb l’únic usuari que hi havia, un noi prim i pèl-roig. Des de llavors, el noi, Norman Seakins i la Reina començaran una mena de relació literària que tindrà un seguit de conseqüencies del tot insospitades.

 

Sobre un argument tan simple com aquest, Alan Bennett, escriptor, guionista, director de cinema entre altres afers que li han comportat infinitat de premis a l’escena britànica, comença una breu però intel·ligent novel·la que farà veure al lector com pot arribar a canviar la vida d’una persona una afició com la lectura. El cas és que tractant-se de la Reina, les conseqüencies ja no són només individuals, sinó que a poc a poc van convertint-se en una qüestió d’Estat.

 

Hi haurà evidentment qui davant dels canvis en les costums de la Reina i de l’apatia que començarà a sentir en les seues obligacions monàrquiques, li tractarà de llevar això dels llibres del cap. Serà curiós llavors veure com els assessors de Palau es converteixen per moments en els personatges de Ray Bradbury a Fahrenheit 451 fent que els llibres no arriben a les mans de la protagonista.

 

Però la Reina que sap molt bé el que es fa continuarà assessorant-se amb Norman Seakins que d’alguna manera serà, més que un tutor, un pigmalió (algun dia en parlarem ací de la magnífica adaptació del Pigmalió de Shaw que va fer Joan Oliver) que a poc a poc convertirà a la Reina en una brillant coneixedora de la literatura. Una gran novel·la aquesta en la que el lector gaudirà amb els comentaris sobre les obres i els autors que Bennett fa sobre Henry James o Marcel Proust entre molts altres.

 

-Sí. Li dóna llibres per llegir. Això està fora de lloc.

El quinto en discordia, Robertson Davies

José Antonio Rojo en El País hablaba de la aparición de nuevas editoriales entre las que destacaba Libros del Asteroide y uno de sus autores, Robertson Davies. Destacaba Rojo la capacidad de estos nuevos sellos para descubrir autores superados por la memoria y su habilidad para ponerlos de nuevo en la palestra. Es, evidentemente, una habilidad magistral, pues cuando se ha leído el libro lo que no se entiende es como La Trilogía de Deptford, de la que El quinto en Discordia (1970) es su primer tomo (le siguen La Mantícora, 1972, y Mundo Prodigioso, 1975) pudo pasar desapercibida hasta hace unos años.

 

La aparición de un artículo de despedida en el que se glosaba la aburrida vida del protagonista al llegar a su jubilación como maestro, enfurece de tal manera a Dunstan Ramsay que en su biografía, dirigida al director del colegio para aclarar un misterioso suceso, tratará de refutar lo aparecido en el artículo. Plasma entonces el narrador una trayectoria vital profundamente marcada por una bola de nieve que esquivó de niño y fue a parar a Mary Dempster, cuya caída tras el golpe acarrearía una serie de consecuencias que acompañarán a Dunstan Ramsay casi hasta el final de sus días.

 

Robertson Davies con este primer tomo nos devuelve a las grandes novelas, al gusto por el detalle, al potente narrador que nos fascina desde el inicio por su capacidad de fijarse en lo más mínimo, y por su habilidad por encontrar la ironía incluso en los acalorados debates religiosos que impregnan, gota a gota, muchas de las páginas de esta gran novela.

 

Tardé en saber por qué, pero me resultó evidente a lo largo de los días siguientes  que yo era una especie de conejillo de indias y que mi recuperación demostraba algo. Puesto que sólo era el paciente, no llegaron a darme demasiados detalles…