Ambrallibres’s Weblog

Entrades des de Juny 2008

Novetats

Juny 25, 2008 · Feu un comentari

 

 

Los hombres que no amaban a las mujeres

Stieg Larsson

Harriet Vanger desapareció hace 36 años durante un carnaval de verano en la isla sueca Hedeby, propiedad prácticamente exclusiva de la poderosa familia Vanger. A pesar del despliegue policial, no se encontró rastro de la muchacha de 16 años. ¿Se escapó? ¿Fue secuestrada? ¿Asesinada? Nadie lo sabe: el caso está cerrado, los detalles olvidados.

L’altre nom de Laura

Benjamin Black

John Banville torna a donar la veu del seu alter ego Benjamin Black per continuar aportant a la novel·la negra la qualitat indiscutible d’un dels millors escriptors en llengua anglesa de l’actualitat.

La cançó de l’estiu

Daniel O’Hara

Àgil i llegidora tragicomèdia existencialista que narra el viatge al Marroc de Patatín, un barceloní obsessiu que voreja els quaranta.

Las trincheras del odio

Anne Perry

Anne Perry es conocida como la reina del crimen victoriano por sus novelas de misterio ambientadas en la Inglaterra del siglo XIX y protagonizadas por el inspector Monk.

Una dona a Jerusalem

A. B. Yehoshua

Una dona russa mor a Jerusalem, víctima d’un atemptat terrorista. El misteri sobre els seus orígens genera una investigació i un viatge a Rússia.

Cuentos de navegantes

Selección de Juan Bautista Duizeide

Mar y marinos, peripecias, aventuras, reflexiones, vida y muerte en los escenarios sobre los que el hombre navega y escribe desde que existe su memoria. Una forma estupenda de adentrarse en la vasta, inmensa geografía de la literatura naval. ARTURO PÉREZ-REVERTE

La tercera Verge

Fred Vargas

El gran fenomen de la literatura policíaca francesa que triomfa a la resta del món, en un nou i apassionant cas del comissari Adamsberg.

Indesign con XML para diseñadores

James J. Maivald

Cathy Palmer

Informática Diseño asistido y gráfico

Maya 2008

Dariush Derakhshani

Informática Diseño asistido y gráfico

Categories: Novetats

Crematorio, Rafael Chirbes

Juny 13, 2008 · Feu un comentari

 

Matías Bertomeu no aparece vivo en ningún momento de la novela. Ha muerto poco antes de que empiece, revolucionando las vidas de sus allegados y desencadenando en la Marina Alta unos acontecimientos que nos son narrados a cámara lenta, con imágenes pausadas, carentes de acción pero con una profundidad infinita.

 

No es Crematorio una novela trepidante, Rafael Chirbes reinventa una especie de escritura automática cuyo objetivo será el de diseccionar la mente de sus personajes. Una frase nos explica una acción y ya en la segunda el autor nos sumerge en la cabeza de quien la protagoniza para ir desvelándonos hasta los últimos motivos por los cuales esa acción ha tenido lugar.

 

Podría pensarse que Chirbes es aficionado a irse por las ramas, pero poco a poco uno ve la belleza de las hojas que por allí hay, la singularidad que poseen y su importancia, pues sin ellas ese árbol novelístico narrado sin cortapisas no aturdiría al lector del modo que lo hace. La lástima es que Chirbes haga un retrato tan profundo de una sociedad tan demencial, la de la vorágine inmobiliaria, con sus trampas y sus suciedades, la de los ricos estafadores del ladrillo, la de los pseudogourmets nacidos al amparo del dinero negro, la lástima, decimos, es que no podamos dejar de vernos reflejados en Crematorio. Ojalá pudiéramos decir que es el retrato de un tiempo pasado que fue peor.

 

Basura con pretensiones; tipos con casas con bodegas atiborradas de riojas caros y con perreras llenas de perros asesinos.

Categories: Narrativa

El teorema de Almodóvar, Antoni Casas Ros

Juny 5, 2008 · 2 Comentaris

 

Sepa de antemano el lector del blog que quien esto escribe no cree que exista ningún Antoni Casas Ros. Sepa también que quien esto escribe no tiene prueba alguna de que esto sea así, pero intuye que hay otro autor bajo esa mascara, no se cree la versión oficial, sino que hay un autor de prestigio que trata de ofrecer un juego al público que, además del divertimento que conlleva, acarrea también una serie de réditos crematísticos. Sepa finalmente el lector que quien esto escribe intuye que el autor que puede estar detrás de Casas Ros es, precisamente, quien más ha negado serlo.

 

Pero vayamos por partes. Esta pequeña novela que nos cuenta la azarosa vida de su autor llegó vía correo electrónico (nada hay más anónimo) a la editorial francesa Gallimard que la publicó a principios de año. Al poco Seix Barral se hizo con sus derechos para España. El autor nos cuenta como su vida cambió radicalmente tras un grave accidente, en el que falleció su mujer y cualquier atisbo de llevar una vida normal por lo desfigurado que quedó su rostro. Desde entonces, pasa ocultos los días, con apenas los números de compañeros, y las noches a escondidas por las oscuras calles genovesas.

 

El autor nos cuenta las penas que comporta esta clase de vida y lo que le sucede cuando de repente en su monotonía se cruza Pedro Almodóvar, convirtiendo esa rutina casi monacal, en un guión incluso demasiado disparatado para que el mismo Almodóvar lo llevara al cine.

 

Entienda el lector que quien esto escribe tenga la sensación de que tanto azar no es más que el resultado de un estudiadísimo proyecto intelectual por parte del verdadero autor, avalado por el gran bagaje en aquello de hacer dinero que posee la editorial (¿acaso el lector cree en el azar?).

 

Y puestos a especular: ¿cree el lector que si el verdadero autor dijera de Casas Ros que no puede más que envidiarle, que es lo que él hubiera querido ser, que coincide en sus ángulos, en sus autores favoritos e incluso le aconseja pagar el tributo de jamás ser visto, ni dejar pasar tan fantástica oportunidad, a continuación desvelaría el misterio?

 

Haga el lector un pequeño ejercicio. Lea esto y esto pensando que efectivamente el autor de la novela es el mismo que el del artículo. ¿Qué le parece al lector?

 

Nadie me ha visto desde hace quince años. Para tener una vida, hace falta un rostro.

 

 

Categories: Narrativa

Una lectora poc corrent, Alan Bennett

Juny 2, 2008 · Feu un comentari

 

 

Durant una passejda pels jardins del Palau de Buckinngham, la Reina es troba amb una biblioteca mòbil i un poc per compromís s’ha d’endur un llibre en prèstec, després d’entaular una petita conversa amb l’únic usuari que hi havia, un noi prim i pèl-roig. Des de llavors, el noi, Norman Seakins i la Reina començaran una mena de relació literària que tindrà un seguit de conseqüencies del tot insospitades.

 

Sobre un argument tan simple com aquest, Alan Bennett, escriptor, guionista, director de cinema entre altres afers que li han comportat infinitat de premis a l’escena britànica, comença una breu però intel·ligent novel·la que farà veure al lector com pot arribar a canviar la vida d’una persona una afició com la lectura. El cas és que tractant-se de la Reina, les conseqüencies ja no són només individuals, sinó que a poc a poc van convertint-se en una qüestió d’Estat.

 

Hi haurà evidentment qui davant dels canvis en les costums de la Reina i de l’apatia que començarà a sentir en les seues obligacions monàrquiques, li tractarà de llevar això dels llibres del cap. Serà curiós llavors veure com els assessors de Palau es converteixen per moments en els personatges de Ray Bradbury a Fahrenheit 451 fent que els llibres no arriben a les mans de la protagonista.

 

Però la Reina que sap molt bé el que es fa continuarà assessorant-se amb Norman Seakins que d’alguna manera serà, més que un tutor, un pigmalió (algun dia en parlarem ací de la magnífica adaptació del Pigmalió de Shaw que va fer Joan Oliver) que a poc a poc convertirà a la Reina en una brillant coneixedora de la literatura. Una gran novel·la aquesta en la que el lector gaudirà amb els comentaris sobre les obres i els autors que Bennett fa sobre Henry James o Marcel Proust entre molts altres.

 

-Sí. Li dóna llibres per llegir. Això està fora de lloc.

Categories: Narrativa